Estar en Corea del Sur es ver un país con el Internet más rápido del mundo, experiencia que comprobé tan pronto bajé del avión en el aeropuerto de Incheon, hablando por WhatsApp con mi familia en Colombia. No es casualidad que hayan conquistado el mundo con carros Hyundai, celulares y televisores Samsung y LG, novelas, comida y, hasta, K Pop.
Cómo comenzó esta transformación, después de tener un país en ruinas?. La respuesta tiene todo que ver con la industria textil. La nación consolidó una Política Pública alrededor de la industria textil en la década de los sesenta.
Actualmente, la economía Coreana gira entorno a la investigación y el desarrollo de nuevas tecnologías. El sector de confecciones se trasladó de Corea del Sur a países Asiáticos donde el salario mínimo promedio es de $200 usd por mes; luego los procesos de producción de las empresas textileras Coreanas se realizan en China y, hoy en día, más en Birmania (en inglés Myamar), Laos, Vietnam y Etiopia (Africa). Esto hace que la industria textil de hoy esté enfocada en el desarrollo de fibras para aplicar en el sector de la medicina (telas con antibacteriales o con funciones de membrana para suplir funciones renales), para optimizar la práctica del deporte (telas con tecnología), para innovar en la industria automotriz, aeronáutica y aeroespacial. La fibra de carbono y sus múltiples aplicaciones concentran la atención del Korea Textile Development Institute.
Hoy vemos una brecha enorme con nuestra realidad en Colombia y, más aún, en el departamento Norte de Santander. Podríamos comparar nuestro estado actual con la Corea de 1960 e identificar los vacíos que nos permitan innovar en el sector de confecciones de nuestra región.
En primer lugar sería, vincular las firmas textileras de Medellín y Bogotá con el Cluster de la Moda en Norte de Santander para crear mejores condiciones comerciales estandarizadas (fortalecer Corpomoda).
En segundo lugar, podemos crear un Instituto de Investigación para la Industria de las Confecciones (podría ser una entidad de naturaleza publico-privada); donde las firmas del sector de confecciones puedan realizar pruebas, entrenar operarios de maquinas o resolver retos en materia de producción y diseño para satisfacer de mejor manera las necesidades de sus clientes y, a su vez, compartir los resultados con el sector con el propósito que exista una mejora continua de manera colaborativa.
En tercer lugar, provocar el impulso de la "OLA NORTESANTANDEREANA", mediante la creación de nuestra marca región que represente todo producto HECHO EN NORTE DE SANTANDER. Qué piensan en Bogotá o Cali, cuando ven un producto hecho en nuestra tierra?. Será que en Medellín o Barranquilla saben que la empresa Mussi Zapatos es de nuestra región?. Podemos sacar provecho de los buenos referentes que tenemos en el deporte a nivel nacional e internacional y apalancar la marca con influenciadores de la talla de Jossimar Calvo, en gimnasia, o Andrés Zafa, en rugby.
Por último, necesitamos registrar, desarrollar y posicionar marcas propias locales asociadas a las micro-empresas que conforman el sector. Debemos reconocer que es muy atractivo dejarse deslumbrar por los altos volúmenes a la hora de maquilar; pero ya está bueno de producir valor para otras marcas; estamos en el mejor momento para promocionar nuestras marcas propias, con la seguridad que en NORTE DE SANTANDER contamos con una confección de alta calidad.
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| Graduación del curso Development Strategy for the Textile Industry, Corea del Sur - 28.09.2016 |

