domingo, 20 de agosto de 2017

¿CÓMO COMENZAR LA INNOVACIÓN PARA NO MORIR EN EL INTENTO?


Hablar de innovación está de moda y por lo tanto suena interesante en cualquier tipo de conversación, exposición o presentación. Si lanzáramos la pregunta en twitter: ¿Cree Usted que la innovación es importante para su organización? Seguramente, todos coincidimos en pensar que nadie haría una afirmación negativa a esta pregunta. Pero, ¿cómo aterrizar la innovación en nuestras organizaciones más allá del discurso?
Creando una gerencia de innovación no es la respuesta. Existe un camino que nos llevará a gestionar la innovación y este se llama Gestión del Conocimiento (GdC).
La GdC, según Ernst & Young (1998), se basa en la premisa según la cual el conocimiento es la capacidad para crear lazos más estrechos con los clientes, analizar informaciones corporativas atribuyéndoles nuevos usos, crear procesos para conquistar nuevos mercados, desarrollar y distribuir productos y servicios más eficiente.
Para Garvin (1998), la GdC obtiene y comparte bienes intelectuales, con el objetivo de conseguir resultados óptimos en términos de productividad y capacidad de innovación de las empresas.
Para Nonaka et al. (1999) es la gestión de los activos intangibles que generan valor para la organización.
La GdC es para Garzón (2005) la capacidad de aprender y generar conocimiento nuevo, o mejorar el actual, es la base para la generación del capital intelectual y capacidades organizativas como recurso estratégico para la innovación, la productividad y la perdurabilidad de las organizaciones.
Esto nos lleva a comenzar a pensar en el diseño de un modelo propio de GdC, un traje a la medida para nuestra organización, que nos permita retener el talento más allá de retener a las personas. La GdC permitirá que el conocimiento tácito que se encuentra en la cabeza de cada persona de la empresa pase a ser un activo intangible que deberá valorarse y verse reflejado en la hoja de balance de la firma.
Entonces, ¿cómo comenzar la gestión del conocimiento cuando la organización no tiene la cultura adecuada para hacerlo? En este caso como cuando se enseña a un niño, todo comienza con el ejemplo de la alta gerencia, para que sus colaboradores aprendan por imitación. Si los líderes de la organización no comienzan a promover y predicar los ajustes en la cultura, no hay nada que hacer y todos los esfuerzos serán en vano.
Suponiendo que los top gerentes si están interesados en ajustar la cultura para comenzar el proceso de GdC, un próximo paso, sencillo y poderoso, es la puesta en marcha de una comunidad de práctica al interior de la organización. Este grupo llamado comunidad de práctica está compuesto por personas de una misma área, por ejemplo: todos los lunes se reúnen los de producción y revisan el trabajo de la semana anterior, respondiendo qué hicieron bien, en qué se equivocaron y qué pueden aprender de los errores. Las respuestas a estas tres preguntas comienzan a constituir la memoria viva del conocimiento y aprendizaje de la organización. También, la comunidad de práctica se puede conformar por integrantes de diferentes áreas de la empresa, alguien de mercadeo, con uno de finanzas, otro de producción y diseño.
“Se puede afirmar que si el conocimiento generado a través de los datos y la información, no es interiorizado y puesto en práctica, carece de validez y vuelve nuevamente a ser parte de los datos registrados en algún tipo de sistema” (Garzón, 2005).

David Alvarado Muñoz, davidalvaradomu@gmail.com