lunes, 16 de octubre de 2017

Cómo Avanzar en el Sector Confecciones en Colombia

Maquila de la ciudad de Tijuana-México
En una economía globalizada, digital y liderada por la información, la competencia ha llevado a las organizaciones metafóricamente al juego de innovar o morir. Existe un alto deseo por parte de los gerentes por diferenciarse de sus competidores y observan en la innovación el catalizador para lograrlo. La dinámica de ensayo y error de las empresas proporciona un conocimiento tácito en sus colaboradores que se puede transformar en aprendizaje y, a su vez, en un activo intangible para la misma, siempre y cuando se cuente con gestión del conocimiento. Según Nonaka et al. (1999) la gestión del conocimiento es un sistema facilitador de la búsqueda, codificación, sistematización y difusión de las experiencias individuales y colectivas del talento humano de la organización, para convertirlas en conocimiento globalizado, de común entendimiento y útil en la realización de todas las actividades de la misma, en la medida que permita generar ventajas sustentables y competitivas en un entorno dinámico (Garzón; 2006; 6).
Para Garvin (1998) la gestión del conocimiento obtiene y comparte bienes intelectuales, con el objetivo de conseguir resultados óptimos en términos de productividad y capacidad de innovación de las empresas. En este sentido, la gestión del conocimiento resulta altamente ventajosa, dado que se lograría proporcionar canales efectivos de comunicación iguales para todas las partes, identificar los procesos estratégicos en generación de conocimiento y compartirlo para llevar dicho conocimiento de lo individual a lo colectivo; definir y ubicar el saber disponible en la propia empresa; establecer mecanismos de seguimiento que midan los resultados del conocimiento que se genera; crear ventajas competitivas a través de la generación de nuevos modelos de negocio basados en la gestión del aprendizaje organizacional.
En definitiva la gestión del conocimiento se refiere más a la capacidad de aprender y generar conocimiento nuevo o mejorar el que existe. La gestión del conocimiento intenta ir más allá de las bases de datos, es decir; no es suficiente disponer de sistemas de información; se requiere también de un proceso que permita conocer y difundir el análisis de esa información y su relación con las metas y objetivos de la firma. Algunos autores definen modelos de gestión del conocimiento; tal es el caso de Garzón (2006), que describe su modelo como un proceso que sintoniza el aprendizaje organizacional, genera capital intelectual; comparte el intra-emprendimiento y usa la tecnología para la gestión del conocimiento. En este orden de ideas, Álvarez (2002) plantea que el aprendizaje es la única fuente de ventaja competitiva sostenible. Esto coincide con Nonaka y Takeuchi (1995) cuando expusieron que las compañías japonesas han enfrentado un entorno de incertidumbre con la creación de conocimiento organizacional como un medio para encontrar nuevas oportunidades en el mercado global.
En el Área Metropolitana de Cúcuta existe un entorno de alto desempleo e informalidad, que ha influido en la toma de decisión, de articular el gobierno Municipal, el gobierno Departamental y la Cámara de Comercio con la formulación de la estrategia denominada “Cúcuta Ciudad Maquila”; para fortalecer los empleos existentes; promocionar la creación de nuevos puestos de trabajo y realizar el tránsito de los talleres satélite informales a la formalidad. Este camino de solución está fundado sobre la base de mano de obra calificada y barata, por tal razón, a nivel global países como Laos, Mongolia, Birmania, Etiopía, Uganda y Vietnam han adoptado este modelo para servir a la industria de la moda y tienen en común que sus salarios mínimos están por debajo de los doscientos dólares ($200 USD). Por lo tanto, propongo otro camino para dicho sector en el Área Metropolitana de Cúcuta basado en las ventajas competitivas de cada empresa que surgirán de la adopción de un modelo de gestión del conocimiento.

Según la Cámara de Comercio de Cúcuta, en su revista “4 Enfoques” del mes de mayo de 2017, en el Área Metropolitana de Cúcuta el sector confección registra, a corte de diciembre de 2016, con el estatus de empresas activas un mil quinientas setenta y ocho (1.578) empresas; de las cuales un mil quinientas cuatro (1.504) corresponden a personas naturales; una (1) unipersonal; dos (2) sociedades limitadas; sesenta y siete (67) sociedades anónimas simplificadas y cuatro (4) sociedades anónimas. Según el tipo de producto comercializado dichas empresas se clasifican en: 32,3% productores de jeans, 21% ropa casual, 9,2% ropa formal, 9% ropa deportiva, 8,7% ropa infantil, 8,7% uniformes, 1,6% ropa interior, 1% vestidos de baño y 6,9% otras prendas de vestir. Según el número de empleados en las fábricas: 92% de las empresas cuenta con menos de 10 empleados. Por último, según la vinculación de empleados se clasifican en: a término indefinido 10%, a término fijo es 8%; orden de producción 39%; a destajo el 41% y 2% otros. Es de destacar que, la gestión del conocimiento en el sector confección es importante debido a la crisis estructural de productividad y competitividad que enfrenta el Área Metropolitana de Cúcuta. Sobre la base de lo anteriormente expuesto, el aprendizaje organizacional sería una fuente clave de ventaja competitiva sostenible y de maximización de la rentabilidad para el sector confecciones.